Impagos a autónomos. Formas de evitarlos

Impagos a autónomos. Formas de evitarlos

15 mar Impagos a autónomos. Formas de evitarlos

Los impagos y la morosidad son dos de los mayores problemas a que se enfrentan los autónomos y las pymes. A pesar de existir una Ley de Morosidad que regula estas situaciones, el problema del impago a empresas persiste. La situación se agrava aún más en estados de crisis como el actual haciendo que muchos pequeños negocios se vean abocados al cierre o a la quiebra por falta de liquidez.

La Ley de Morosidad se encarga de regular las demoras en las operaciones comerciales. Dicha ley se encuentra vigente desde el año 2004. En el año 2010 se modificó el reglamento mediante la Ordenanza 15/2010, que establecía un período de dos años de adaptación hasta el año 2013 para reducir de forma progresiva los plazos de pago tanto en el sector privado como en el público.

Hasta el 2010, la empresa privada pagaba a los proveedores en un plazo máximo de 85 días que pasarían a reducirse a 75 en el 2012 y a 60 días en el año 2013. En cuanto a la Administración Pública, hasta el 2011 se pagaba a 50 días, disminuyendo a 40 días en 2012 y a 30 en el año 2013.

La demora en el pago significa en realidad que los proveedores son los que están pagando la deuda pública del país. El Gobierno, viendo que las AAPP incumplen los pagos de forma reiterada, instauró una serie de medidas disuasorias, (Decreto 635/2014 del 25 de julio), en las que se instaba a la Administración Pública, a fijar los períodos medios de pago a sus proveedores. En caso de incumplimiento, sería el Ejecutivo el encargado de pagar  deduciéndolas de su financiación. El sector privado aún no se encuentra regulado, pero se espera que pronto salga la normativa que lo sistematice.

En la actualidad no existe ninguna figura jurídica para los impagos a autónomos y pymes, por lo que la única salida para ellos es recurrir a la justicia y resignarse a una serie de largos e interminables procesos. Antes de llegar a este punto se puede recurrir al procedimiento monitorio, un mecanismo por el que mediante la presentación de un formulario se notifica al juzgado el impago. Si es rechazado habría que recurrir a una demanda formal.

Si a pesar de ello el contratante no paga, se puede apelar a distintas formas de pago para intentar recuperar, al menos, parte de la deuda:

  • Solicitar un seguro de crédito, que cubre la insolvencia de los contratantes. Se trata de una póliza que protege a las compañías del riesgo de impago.
  • Contratar los servicios de una gestora de recobro, que interviene como intermediaria entre las dos partes.
  • Asegurar el cobro recurriendo a servicios financieros como el descuento de pagarés sin recurso, para cobrar los pagarés de forma anticipada.  Una entidad  que presta servicios financieros adelanta la cantidad adeudada, previa deducción de los intereses ocasionados por la operación, sin que el cobrador responda de la solvencia del emisor del pagaré.

Otra opción es recurrir al factoring, por el que un comerciante o autónomo cede una factura u otro documento de crédito a una empresa de factoring a cambio de un anticipo financiero total o parcial. La empresa deduce del importe del crédito, la comisión, el interés y los gastos ocasionados por la operación.

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